Los ciberataques son ofensivas dirigidas contra los sistemas informáticos, redes, dispositivos o usuarios con el objetivo de comprometer la seguridad, robar información, alterar el funcionamiento normal o causar daño a una entidad o individuo. Hoy en día, es muy importante adoptar una visión integral y considerar aspectos técnicos, físicos y legales para identificar las vulnerabilidades. Debemos ser conscientes, que las técnicas utilizadas por los atacantes evolucionan a pasos de gigante y con la adopción de la IA (Inteligencia Artificial), dichas técnicas pueden resultar infalibles, tanto contra particulares como empresas. En esta publicación, vamos a ver nueve prácticas a seguir para estar lo más protegidos posible, ante las amenazas cibernéticas. Éstas nueve prácticas nos ayudarán a proteger los sistemas de información, clientes y proveedores, independientemente del tamaño de la empresa o sector, así como si se es empresa o usuario particular.
Vamos a repasar nueve prácticas recomendables para proteger nuestros sistemas e información de las ciberamenazas que acechan desde el exterior. Por lo tanto, ahí van.

- Debemos disponer de un antivirus fiable, para analizar toda descarga que realicemos, así como archivos sospechosos, aunque no lo parezcan. Además, debemos mantenerlo actualizado y siempre activo.
- Es vital mantener el sistema operativo, navegadores y las aplicaciones siempre actualizados en su última versión, para evitar vulnerabilidades.
- Debemos tomar conciencia sobre la conveniencia de la utilización de contraseñas robustas y diferentes, para proteger nuestras cuentas. Si fuese posible, debemos adoptar la autenticación en dos pasos u otro factor de autenticación, que agregue una capa extra de seguridad.
- Debemos aprender a a desconfiar de adjuntos sospechosos, enlaces o incluso promociones y ofertas que parecen demasiado atractivas a simple vista. La mayoría de fraudes se producen mediante ingeniería social, que podrían detectarse sólo con el sentido común.
- Llevar mucho cuidado con los sitios web donde navegamos. Sólo debemos acceder a webs seguras, que dispongan de certificado digital (https), y utilizar el modo incógnito disponible en nuestro navegador, cuando no queramos dejar rastro de nuestras visitas.
- Realizar descargas sólo de sitios oficiales, tanto de aplicaciones, como de software legítimo (los programas pirateados acaban resultando más caros), así evitaremos infecciones por malware. En el caso de instalar aplicaciones, debemos otorgar sólo los permisos imprescindibles para la función que van a realizar.
- Debemos evitar conectarnos a redes WiFi públicas o conexiones inalámbricas desconocidas. Con mayor motivo, cuando vayamos a intercambiar información sensible (datos personales, bancarios, etc.). En caso de ser estrictamente necesario, deberemos utilizar siempre una VPN confiable. Hay una amplia oferta en el mercado, tanto de pago como gratuitas.
- Nunca compartiremos nuestra información personal con desconocidos, ni la publicaremos o guardaremos en páginas o servicios web no confiables.
- Procuraremos realizar copias de seguridad con fecuencia, así como guardarlas en lugar seguro, tanto del sistema como de la información que almacenamos. En caso de sufrir un ciberataque, estaremos minimizando su impacto y podremos restablecer nuestra actividad lo antes posible.


Deja un comentario