La evolución tecnológica ha hecho posible que los fabricantes puedan ofrecer la carga rápida en nuestros dispositivos, concretamente los smartphones. Que puedan llegar hasta los 240 W ya no es algo exclusivo de terminales de gama alta. Podemos encontrar móviles de gama media que cargan a 80, 90 o incluso 120 W. Pero, hay algo que no sabemos y que está acortando la vida de nuestro smartphone.
Las fundas para móviles cumplen con la función protectora de absorber pequeños golpes y protegerlos de roces, pero cuando llega la hora de cargar el smartphone su función pasa de ser una gran aliada a convertirse en lo contrario.
No pretendo ser alarmista, pero con las últimas pruebas que se han hecho smartphones de gama alta, queda claro que realizar su carga con la funda afecta a su esperanza de vida útil.
Atrás quedan aquellos tiempos, en los que los móviles se cargaban a 10 o 18 W, por lo que hacerlo con la funda no influía mucho, ya que la corriente que la batería almacenaba no producía una diferencia de temperatura suficiente como para que se activaran los mecanismos de protección de la misma. La pantalla además, podía disipar ese calor.
Con el tiempo se ha comprobado que, la temperatura, tanto muy alta como muy baja es una pésima amiga para la batería. Las baterías de los móviles están diseñadas para un uso dentro de un umbral de temperatura de funcionamiento.
Las baterías y sistemas de carga actuales, incorporan unos mecanismos de seguridad que se encargan de bajar la tasa de carga para evitar que la temperatura aumente más de lo debido. Pese a ello, si cogemos el móvil cuando se está cargando, podremos comprobar que la temperatura que se puede percibir con la mano, es algo más elevada de lo normal. Lo mismo ocurre cuando usamos el terminal durante bastante tiempo y de forma initerrumpida, podemos apreciar al cogerlo que su temperatura es elevada.
De ahí, que los expertos recomienden que durante la carga nunca se deposite el terminal sobre una cama u otras superficies textiles, ya que se han dado casos de producirse fatídicos accidentes domésticos, que han terminado en un incendio de la vivienda. Esta recomendación, también es de aplicación a ordenadores portátiles o tablets, que también han protagonizado algún caso.
El calor frena la carga rápida
Si nos disponemos a cargar nuestro terminal con una capacidad de batería de unos 5000 mAh mediante el método de carga rápida, el tiempo de carga completa, es decir teniendo la batería a 0 y hasta que se cargue por completo, puede oscilar entre los 30 y 45 minutos, dependiendo de la marca y modelo.
Si cargamos ese mismo terminal, con la funda protectora puesta, como se explicó antes, podremos apreciar que además de calentarse más, su tiempo de carga total será mayor. El mecanismo de protección de la batería, hará que si aumenta la temperatura, disminuya la potencia de carga para evitar un sobrecalentamiento.
Aproximadamente, el incremento de tiempo de carga de la batería puede de un 20% en un terminal con la funda protectora puesta.

¿Cómo afecta el calor a la batería y otros componentes del terminal?
Actualmente, las baterías de litio de nuestros terminales, tienen un comportamiento muy estable en temperaturas de alrededor de los 30º C y hasta los 40º C, sufren una baja degradación.
En cuanto se superan esos 40º, según han demostrado diferentes estudios, las baterías comienzan a degradarse notablemente. Si el terminal está durante su carga en un entorno cálido o se calienta, se comienzan a cristalizar los electrodos por lo que su capacidad de almacenamiento empezaría a disminuir.
Este no es un proceso instantáneo, sino que se irá produciendo poco a poco, por lo que podremos apreciar que nuestro móvil empieza a perder con el tiempo autonomía. Ello afectará también al resto de componentes internos del smartphone, que irán sufriendo un deterioro prematuro.
La mayor superficie de disipación del calor si efectuamos la carga con la funda es por lo tanto, la pantalla del terminal. Mientras que si lo hacemos sin la funda, estaremos duplicando dicha superficie de disipación, contribuyendo a que la batería y el resto de componentes internos, se vean expuestos a temperaturas demasiado altas. Si además se deposita el terminal sobre cristal durante la carga en lugar de madera u otro tipo de superficies, le estaremos haciendo un mayor favor.
Conclusión
Si deseamos aumentar el tiempo de vida útil de nuestro smartphone, así como cuidar al máximo su autonomía, un consejo fácil, lógico y barato es: quitar la funda mientras lo cargamos. Marcas como Apple, así lo recomiendan.
Debemos ser conscientes que, en la mayoría de casos, las fundas protectoras están fabricadas con siliconas o materiales similares, para entre cosas, proteger mejor nuestro terminal ante golpes accidentales. Dichos materiales como ya sabemos, además de ser aislantes eléctricos, lo son también del calor, por lo que dificultan la disipación del calor y lo retienen en el interior de nuestro dispositivo.
Los cargadores, también suelen venir de fábrica con una protección plástica, que debemos retirar al abrir la caja de nuestro nuevo smartphone. Dicha protección, tiene la única utilidad de evitar rozaduras o el rayado accidental durante el transporte, por lo que si los dejamos puestos, estaremos contribuyendo a que el cargador sufra el mismo problema que hemos mencionado.
Además de poder derretirse su carcasa de plástico, también estamos mermando su rendimiento.


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