En nuestros días, la cantidad de aparatos electrónicos presentes en la vida diaria de cualquier persona es notable. Ordenador, tablet, Smart Tv, smartphone, smart watch y una larga lista de nombres que componen la lista de dispositivos tecnológicos que usamos en el día a día. Por ello, cuando un usuario se plantea comprar un nuevo dispositivo electrónico, lo primero que debe pensar realmente es si de verdad lo necesita. Los Mini PC‘s atraen cada vez más a los consumidores pero, ¿realmente vale la pena comprar uno? Vamos a tratar el asunto en este artículo.
Lo primero que debemos saber antes de decantarnos por uno, es conocer todos los tipos que existen para saber cuál se adapta mejor a nuestras necesidades, sus especificaciones y precio.
En primer lugar, ¿qué es un Mini PC y qué no?
Antes de entrar en más detalles, es importante aclarar qué se entiende por Mini PC. Aunque mucha gente asocia los mini PC simplemente con ordenadores compactos, existen diferencias importantes. Los Mini PC son mucho más pequeños y utilizan placas base personalizadas, en lugar de las estándar, lo que les aporta un tamaño aún más reducido.
Las ventajas de un Mini PC frente a un ordenador convencional pueden ser:
- Ahorro de espacio: los mini PC son ideales para entornos donde se requiere un espacio reducido. Su tamaño compacto los convierte en una solución económica y conveniente para oficinas, departamentos administrativos e incluso el uso personal, como navegación web o edición de documentos. Además, pueden ser instalados en soportes detrás de la pantalla, minimizando el espacio que ocupan.
- Conectividad completa: a pesar de su reducido tamaño, los mini PC ofrecen una conectividad completa. Están equipados con puertos USB, HDMI o DisplayPort, conexión LAN Gigabit y opciones de audio digital y jack de 3,5 mm, que se convierten en un centro de conexiones versátil. Además, incluyen conexiones inalámbricas WiFi AC y Bluetooth, permitiendo la conexión con distintos dispositivos.
- Como media center o servidores: los mini PC son ampliamente utilizados como centros multimedia o servidores domésticos, permitiendo transmitir audio, vídeo y fotos a otros dispositivos en el hogar u oficina. Su tamaño compacto los hace ideales para ser instalados junto a una Smart TV, ampliando las funciones de los reproductores multimedia y liberando el potencial del sistema operativo Windows en pantallas grandes. Además, consumen poca energía, lo que los convierte en una opción eficiente como servidor de archivos o descargas.
Sea uno del tipo mini torre, barebone o stick, lo importante es que sus especificaciones técnicas cumplan sobradamente con el cometido al que los vamos a destinar y que en todo momento sepamos que por muy bueno que sea el procesador que portan, nunca va a funcionar con la misma solvencia que si estuviese montado en una placa base de mayor calidad y mejor ventilada o un portátil de mayores prestaciones.
¿Qué deberíamos tener en cuenta a la hora de comprar?
Pues, una vez conocemos los tipos de Mini PC que existen, deberemos saber qué se debe tener en cuenta a la hora de comprar uno. Como puede ser:
- Conocer el modelo: debemos saber qué tipo de microordenador se requiere, para qué lo vamos a destinar y qué se espera de él.
- Compacto: sea cual sea el modelo, este debe tener unas medidas compactas. Por el contrario, puede ser que no estemos hablando de un mini ordenador.
- Procesador: sea un AMD o un Intel, ambas son buenas apuestas, teniendo claro también el modelo del que se trate. No será lo mismo un Intel Pentium, que un Intel Core i5, por ejemplo.
- Gráficos: muchos procesadores cuentan con una gráfica integrada, pero las que mejores resultados nos van a ofrecer son las gráficas dedicadas e independientes. Y lógicamente, meter una gráfica decente en un mini PC que cabe en la palma de la mano, puede ser algo complicado. Eso también hay que tenerlo en cuenta, además del exceso de temperatura que se va a generar en su interior.
- RAM: normalmente, este tipo de dispositivos suelen contar con 8 GB de memoria RAM. Esta cantidad de RAM, ya se empieza a quedar corta cuando pretendemos trabajar con sistemas operativos exigentes como lo es Windows 11, por ejemplo. Ahora bien, si vamos a trabaja r con una distro de Linux bastante liviana, 4 GB nos resultarán suficientes, pero tampoco podremos exigir mucho al dispositivo.
- Unidad de almacenamiento: para ahorrar espacio, la mejor opción lógicamente es montar una SSD. Pero, estas son más caras, además que dependiendo lo que nos cueste el mini PC, nos podremos hacer una idea de la calidad de los componentes que incorpora en su interior.
- Sistema operativo: la gran mayoría de microordenadores vienen con el sistema operativo Windows 10 u 11. También son un buena opción los que trabajan con Linux o incluso, el iMac Mini. Ahora bien, si un ordenador portatil de gama media o uno de sobremesa, puede comenzar a verse limitado en cuanto a rendimiento al poco tiempo de adquirirlo, dadas las exigencias del sistema operativo de Microsoft, por ejemplo, no podemos confiar en que con un mini PC, de dificil ampliación en la mayoría de los casos, nuestra relación sea duradera.
- Conectividad: unos traen WiFi, Bluetooth, USB y hasta HDMI. En este aspecto, cada usuario deberá elegir el sistema de conexión que prefiera y ser conscientes que el rendimiento que obtengamos del mismo puede ser inferior al esperado.
- Precio: igual que ocurre con los dispositivos de sobremesa o portátiles, el precio de un mini PC puede oscilar entre los 100 € aproximadamente y los 800 €. Siempre teniendo en cuenta sus especificaciones, calidad de los componentes que integra, rendimiento, etc. No podemos esperar conseguir un dispositivo de altas prestaciones y que ocupe poco espacio, por poco precio.
Los componentes que incorporan y su menor consumo de energía, hacen que no sólo sea más económico adquirir un dispositivo de estos, sino que su gasto energético será también mucho menor. Permitiéndonos usar un mini PC, como un servidor encendido 24h sin un consumo tan elevado y con un funcionamiento semejante a un ordenador de sobremesa.

Pero, ¿qué desventajas presentan los Mini PC’s?
Hasta ahora, planteado todo así puede resultar muy atractivo, pero lógicamente, este tipo de equipos también presentan desventajas, de lo contrario nadie compraría ya otros equipos de sobremesa y esta sería la tendencia predominante en el mercado. Ocupan poco espacio, bajo consumo y fácil traslado, pero…
La primera desventaja y puede que la más importante, es la potencia. Como es lógico, estos dispositivos no están ideados para grandes cargas de trabajo. Es decir, no puede ser un PC ideal si lo que necesitamos es abrir programas de procesamiento muy exigentes, así como si somos un gamer al que le gusta probar todo tipo de juegos. Pueden servir para echar alguna partida con determinados títulos, pero no será el más potente y no podremos disfrutar de unos gráficos de gran calidad.

Estos dispositivos, tampoco cuentan con una refrigeración como la que puede incorporar un dispositivo de sobremesa, lógicamente por su espacio reducido. Tampoco cuentan con tantos ventiladores o no podemos añadir una refrigeración líquida, por ejemplo. Esto ya va a limitar bastante su potencia como es lógico.
Lógicamente, un Mini PC sería una opción mucho más cómoda y barata que un ordenador de sobremesa, pero debemos ser conscientes también de que no podremos someterlo al mismo nivel de exigencia, en la mayoría de los casos.
Limitaciones para el uso de juegos de alta exigencia: aunque existan excepciones, los mini PC no son ideales para ejecutar juegos de alta demanda gráfica. La falta de espacio impide la instalación de tarjetas gráficas dedicadas, obligando a utilizar la GPU integrada en el procesador. Esto limita su capacidad para ejecutar juegos que requieren un rendimiento gráfico superior. Si bien existen modelos especializados para gaming, su precio suele ser más elevado, por lo que en muchas ocasiones es más conveniente optar por un ordenador de sobremesa, dada la diferencia de precio y prestaciones.
Problemas de disipación del calor: debido a la falta de espacio, los mini PC tienen dificultades para disipar adecuadamente el calor generado por sus componentes internos. Ello puede reducir la vida útil de los dispositivos y causar problemas a medio plazo en sus componentes. A diferencia de los portátiles, los mini PC no suelen contar con sistemas de ventilación forzada, lo que significa que la disipación del calor recae principalmente en la refrigeración pasiva. Además, es necesario realizar un control periódico del mantenimiento para asegurar que las rejillas y disipadores se mantengan limpios y evitar la acumulación de polvo y suciedad.
Limitaciones en la actualización del hardware: a diferencia de los ordenadores convencionales, los mini PC presentan limitaciones en cuanto a las actualizaciones de hardware. En la mayoría de los casos, el procesador y la memoria RAM están soldados a la placa base, al igual que ocurre en algunos portátiles. Esto dificulta la ampliación de la potencia del equipo a lo largo de su vida útil, ya que se ven obligados a utilizar el mismo procesador desde su adquisición. Además, si el mini PC permite la instalación de módulos de memoria RAM, la cantidad de ranuras disponibles suele ser limitada debido al espacio reducido en su interior. Del mismo modo, la capacidad de almacenamiento también puede estar limitada, por el número máximo de unidades internas que se pueden instalar.
Conclusión
Los mini PC pueden ofrecer ventajas significativas, como es el ahorro de espacio y la conectividad completa, lo que los convierte en una opción adecuada para entornos con requerimiento de rendimiento moderados. Pueden ser ideales para soluciones ofimáticas, centros multimedia o servidores domésticos.
Sin embargo, presentan desventajas en cuanto a su capacidad para ejecutar juegos de alta exigencia y limitaciones en las actualizaciones de hardware.
En última instancia, ante la elección entre un mini PC y un ordenador convencional o portátil, habrá que tener en cuenta las necesidades específicas de cada usuario y el equilibrio entre el rendimiento y el tamaño que se requiera en cada caso, así como la diferencia en el precio, ya que en ocasiones esta diferencia puede resultar insignificante en comparación con las posibilidades y rendimiento útil que nos pueda aportar el Mini PC, el ordenador de sobremesa y el portátil.


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