En la actualidad la tecnología y los dispositivos, sean móviles u ordenadores, están en nuestra vida diaria, pero ésta realidad también conlleva una serie de problemas y riesgos.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), recoge en su último Balance de Ciberseguridad, que se gestionaron desde su Centro de Respuesta a Incidentes de Seguridad (INCIBE-CERT), alrededor de 120.000 incidentes de ciberseguridad, un incremento del 10% respecto al año anterior, según declaró en una entrevista reciente Víctor Deutsch, especialista y profesor de ciberseguridad en IMMUNE Technology Institute.

Según sus declaraciones, «a pesar de ciertos cambios, los desafíos persisten, incluso han evolucionado. Los ciberdelincuentes continúan innovando, lo cual requiere una constante actualización de conocimientos y prácticas de seguridad por parte de los usuarios».

Como ya se pudo conocer en los primeras días del año, la multinacional proveedora del servicio de acceso a Internet, Orange España, sufrió un ciberataque que dejó sin servicio a miles de usuarios y que podía haber tenido consecuencias mayores. Sobre esta noticia informamos en nuestras redes sociales, pero puedes obtener mayor información en este artículo. La causa, de lo más tonta que podamos imaginar, fue una contraseña de administrador débil. ¡En una empresa puntera de servicios de acceso a Internet!

Primeras declaraciones públicas ofrecidas por parte de Orange España, a través de la red social X (antes concida como Twitter).

Por ello, vamos aprovechar este artículo ya que comenzamos año, para repasar algunos hábitos online que deberíamos adoptar para proteger nuestra información. Nunca es tarde.

Bloquear el dispositivo al alejarnos de él

Una de las malas costumbres más comunes y a la que menos importancia damos, es dejar nuestros dispositivos sin bloquear cuando nos alejamos. Aunque nuestro entorno laboral o en casa, pueda parecer seguro, este gesto puede servir como puerta de entrada para intrusos no deseados. Acostumbrarnos a bloquearlos cuando nos vamos a ausentar, aunque sean pocos minutos, nos permitirá evitar males mayores en el futuro.

No aceptar téminos de servicio o cookies sin conocerlas

Mucha gente, tiene la mala costumbre de hacer clic en «Aceptar», sin leer antes los Términos de Servicio, cuando accedemos a una página web o nos registramos en ella. El contrato digital a menudo contiene cláusulas que podrían comprometer nuestra privacidad, mucho más de lo que nos imaginamos.

Hay personas que tienen muy asumido que antes, si no aceptabas los términos no podías acceder a los contenidos de dicha página web. Desde ya hace algún tiempo, la Legislación Europea sobre Acceso y Uso de Internet, contempla nuestro derecho a rechazar las cookies, por ejemplo, y poder acceder a una web sin tener que aceptarlas obligatoriamente. Podemos rechazarlas (al menos las que no sean obligatorias por razones técnicas) y debemos poder acceder pese a ello a los contenidos publicados. ¡Es hora de cambiar el chip!

Es muy importante revisar y comprender las políticas de privacidad de las plataformas y los servicios que utilizan. Ello implica conocer, qué datos recopilan, cómo se utilizan y con quién se comparten. Al estar informados, los usuarios podemos tomar decisiones de manera más consciente, sobre qué plataformas deseamos usar y cómo deseamos configurar los ajustes de privacidad. Con ello, podemos limitar la visibilidad de cierta información, desactivar la geolocalización cuando no sea necesaria o controlar qué tipo de datos se comparten con terceros.

No ignorar las actualizaciones en nuestros dispositivos

Las actualización del software de nuestros dispositivos (tanto del Sistema Operativo, como de las aplicaciones), a menudo es considerado como una interrupción molesta, pero muy necesaria. Ignorarlas puede dejar nuestros dispositivos expuestos a riesgos innecesarios.

Debemos tomar conciencia que están destinadas, a mejorar nuestra experiencia como usuario y corregir errores o bugs conocidos. Un sistema o aplicación sin actualizar, es una posible puerta de entrada a nuestro sistema para cualquier atacante o malware.

La implementación de los parches de seguridad que se distribuyen, nos ayudan a proteger nuestros dispositivos contra vulnerabilidades que se acaban de encontrar, por ejemplo.

Procurar usar contraseñas fuertes y autenticación en dos pasos (2FA)

Pese a que sobre este tema ya hemos publicado contenido en varias ocasiones, no por ello vamos a dejar de repetirlo. Tanto sobre cómo usar contraseñas fuertes, así como adoptar la autenticación en dos pasos (2FA).

El ataque a la compañía Orange España del que hablábamos al principio, es un claro ejemplo de que nadie está exento de sufrir un ataque, sobre todo si no tomamos las precauciones necesarias.

Usar contraseñas débiles o su uso repetido en varias cuentas, es una vulnerabilidad que explotan los ciberdelincuentes con preferencia. Ello facilitará el acceso no autorizado a datos sensibles, por parte de los ciberdelincuentes.

Aprender a diferenciar los correos o mensajes fraudulentos (phishing)

Tanto los correos electrónicos fraudulentos, como los mensajes vía SMS o mediante plataformas de mensajería instantánea (como Whatsapp, Messenger, Instagram, etc.), continúan siendo la herramienta preferida de los ciberdelincuentes para llevar a cabo estafas y ataques de phishing.

Nadie está libre de recibir uno en cualquier momento, y son muchas las personas que «pican» a diario en todo el mundo.

No debemos olvidar un gesto que podría evitarnos muchos problemas. Hacer clic en enlaces o descargar adjuntos de correos electrónicos desconocidos o sospechosos, nos puede llevar a la instalación de malware en nuestros dispositivos o sufrir el robo de nuestras credenciales de acceso. Ello nos puede ocasionar problemas graves.

Acceder a redes inalámbricas fiables

El uso de dispositivos conectados aumenta a pasos de gigante y las redes inalámbricas son puntos críticos de vulnerabilidad.

Debemos ser conscientes de los peligros de usar redes WiFi públicas o sin las medidas de seguridad adecuadas. Las redes abiertas, son objetivo prioritario para conseguir datos por parte de terceros malintencionados, lo cual puede comprometer la privacidad y la seguridad de la información que se transmite a través de ellas.

Lo mejor que podemos hacer es acceder a Internet mediante el uso de nuestro proveedor y datos móviles. Si no tenemos más remedio que hacerlo a través de una red Wifi pública, el uso de una VPN (Red Privada Virtual), nos puede ayudar bastante, pero no debemos jugárnoslo todo a una sola carta. El uso de la VPN en redes privadas, agregará una capa extra de seguridad a nuestras comunicaciones en red.

Las amenazas digitales y cómo actúan los atacantes, son una tendencia en constante evolución. Los ataques dirigidos, aumento del ransomware, la explotación de la inteligencia artificial y crecimiento de la ciberdelincuencia como servicio, son algunas de las tendencias a las que cada vez hay que prestar mayor atención.

Gestionar correctamente nuestra información personal en línea

La información personal que compartimos en línea deja una huella digital, y su descuido puede tener graves consecuencias a largo plazo.

Debemos saber gestionar qué información compartimos en Internet, cuando lo hacemos y saber que existen métodos para eliminarla. En una publicación anterior ya tratamos dicho asunto y no está de más repasarlo. Existe el derecho al olvido y debemos saber como ejercerlo.

USO DE NAVEGADORES QUE RESPETEN NUESTRA PRIVACIDAD

Otra buena costumbre a adoptar, sería el uso de navegadores que respeten más y mejor nuestra privacidad. Podemos encontrar algunos que lo hacen eficientemente y evitan que nuestras consultas en Internet pasen a ser de dominio público o nos protegen de rastreadores no deseados.

Navegadores como Brave o Firefox, pueden ser excelente elección. Pero hay más, como se puede consultar en esta web. Si además, usamos Chrome o Edge, seleccionamos como nuestro motor de búsqueda DuckDuckGo, en lugar del que nos ofrecen dichos navegadores por defecto, nuestras búsquedas gozarán de mayor privacidad.

CONCLUSIÓN

Para terminar, no debemos olvidar que podemos intentar adquirir unos hábitos más inteligentes y ser más conscientes, cuando se trata de acceder a contenido online. Hay personas que no son capaces de hacerse una idea de las amenazas que nos acechan en la red.

Adoptar prácticas seguras y cambiar nuestros malos hábitos digitales actuales, contribuirán a fortalecer nuestra defensa contra aquello que nos espera de cara al nuevo año, que acabamos de estrenar.


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