Cuando tenemos problemas de velocidad de acceso a Internet, solemos buscar culpables: el router, su ubicación o el servicio que ofrece el operador que nos proporciona el acceso a Internet. No obstante, una causa que no se suele valorar y que juega un papel fundamental, es el cable de red, conocido como cable Ethernet. Este es un actor imprescindible, que nos proporciona la conexión física para la transmisión de datos entre el router y otros dispositivos conectados.
Ethernet, es un estándar de redes de área local que se viene utilizando desde los años 70. Desde entonces, ha evolucionado, lógicamente, pero la apariencia del cable no lo ha hecho. El conector RJ-45, es igual al utilizado por aquel entonces, por lo que es fácil llevarnos a pensar que cualquier cable que tengamos por casa con dicho conector nos va a servir, pero no es así. Depende del tipo de cable Ethernet que sea, nos permitirá alcanzar o no, la velocidad contratada con nuestro proveedor del servicio de acceso a Internet. Y debemos saber que hay varios tipos, cada uno adecuado para una velocidad determinada.
Cada instalación de acceso a Internet, requiere un dispositivo ONT (Optical Network Terminal) que hace de puente entre la señal que entra en el domicilio y el router, al que se conecta mediante un cable de fibra óptica. La ONT se encarga de convertir la señal óptica que transporta la fibra, en una señal de banda ancha que pueda interpretar el router.
El cable que sirve de puente entre la ONT y nuestro router es sumamente delicado y si lo flexionamos o instalamos incorrectamente, podríamos experimentar la ausencia de servicio en nuestro router. No importa si conectamos nuestros dispositivos al router, mediante el cable Ethernet o usando la señal WiFi. Si no llega la señal al router, no tendremos servicio.

¿Qué cable Ethernet tenemos y cuál debemos elegir?
El cable Ethernet, también conocido en el argot técnico como «de par trenzado«, no alberga en su interior un solo cable, sino que contiene ocho cables de diferente color, dispuestos formando «trenzas» por pares de distinto color, para su conexión al conector RJ45, como podemos apreciar en la siguiente imagen.
Además, dicho cableado puede llevar una protección en sus pares, para evitar que otras señales radioeléctricas externas incluso la de los propios pares, puedan alterar la que viaja por su interior y alcanzar velocidades de transmisión de la señal mayores.
Cada cable lleva impresos en su cubierta de plástico una serie de datos, entre los que encontramos la categoría a la que pertenece, además de que cada categoría es de un color que lo diferencia.
Según la categoría, su velocidad será mayor o menor. Por lo tanto, conociendo este dato podemos saber si es suficiente para el ancho de banda contratado con nuestro operador o si se queda corto y está provocando el fenómeno conocido como cuello de botella en nuestra red, ya sea de empresa o doméstica.

Actualmente, disponemos de siete categorías de cable Ethernet entre las que elegir. Las categorías en las que se clasifica el cable Ethernet y las velocidades que nos permiten alcanzar en Internet son:
- Cat5: admite velocidades de hasta 100 Mbps, sin protección externa.
- Cat5e: admite velocidades de hasta 1 Gbps, sin protección externa.
- Cat6: admite velocidades de hasta 10 Gbps a distancias cortas, con pares apantallados.
- Cat6a: admite velocidades de hasta 10 Gbps a distancias mayores, con pares apantallados.
- Cat7 y Cat7a: admiten velocidades de hasta 10 Gbps a distancias mayores, con pares y cable apantallados.
- Cat8: admite velocidades de hasta 40 Gbps a distancias cortas, con pares y cable apantallados.
Ante la duda de por qué no podemos comprar un cable de categoría inferior a 5, es porque son demasiado antiguos y han caído en desuso. Por lo tanto, ¿cuál necesitamos? Pues, dependerá de la conexión que tengamos contratada, pero para un uso doméstico las categorías 5e o 6 suelen ser suficientes. Tanto si tenemos una conexión de 300, 500, 600 Mbps o 1 Gbps, eso sí, debemos evitar el cable Ethernet de categoría 5, que nos supondrá una reducción en la velocidad, por lo general.
Si tenemos una conexión de 10 Gbps, entonces nos conviene apuntar más alto si no queremos que la velocidad se vea reducida por las especificaciones del cable. En ese caso, necesitaremos una categoría 6, 6A, 7 o 7A. Todos permiten esa velocidad, siendo la principal diferencia la frecuencia a la que operan. Esta nos indica la potencia de la red y su capacidad para mantener la velocidad con una mayor longitud del cable. Lógicamente, el pico de velocidad obtenido con un cable de un metro es mayor que la obtenida con uno de cinco metros, influyendo la frecuencia utilizada en este aspecto.
Por lo general, estas necesidades se aprecian más en el ámbito empresarial, con una exigencia de velocidad y un volumen de tráfico de información mayores.
Conclusión
El uso de cable Ethernet tiene un impacto significativo en la velocidad y estabilidad de la conexión a Internet. A diferencia de la conexión inalámbrica, el cable Ethernet ofrece una transmisión de datos más rápida y confiable, lo que se traduce en una experiencia de navegación más fluida y sin interrupciones. Además, el uso del cable Ethernet minimiza la latencia y las interferencias, factores cruciales para actividades que requieran una alta demanda de ancho de banda, como juegos en línea o streaming de alta definición.
Optar por una conexión Ethernet en lugar de depender exclusivamente de WiFi, puede marcar una gran diferencia en la calidad de la conexión, especialmente en entornos donde la estabilidad y la velocidad son esenciales. Aunque la tecnología inalámbrica ha avanzado considerablemente, los cables Ethernet siguen siendo una mejor opción para quienes buscan maximizar el rendimiento de su red.
«El uso del cable Ethernet no sólo mejora la velocidad de Internet, sino que también garantiza una conexión más estable y segura, lo que es fundamental en el mundo digital actual».


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