El reciclaje de dispositivos y hardware es una de nuestras premisas, gracias a la cual colaboramos contra la degradación del medio ambiente. Con mucha frecuencia, nos encontramos con que al cambiar de ordenador tenemos un disco duro con el que no sabemos qué hacer, o bien, un disco duro que teníamos olvidado en un cajón. En este artículo vamos a valorar la ventaja de su reutilización y posibles usos que le podemos dar a un disco duro en desuso.
Si tenemos un viejo disco duro, sea HDD o SSD que está cogiendo polvo en un cajón o hemos cambiado de ordenador, antes de deshacernos de él podemos extraer la unidad de almacenamiento y darle una segunda vida. Nos puede ser de gran utilidad. Para ello, será necesario hacerlo compatible con los puertos USB que encontramos en otros dispositivos, como Smart TV, ordenadores portátiles, de sobremesa, etc.

POR EJEMPLO, USAR TU ANTIGUO DISCO DURO EN UNA SMART TV
En el caso de que contemos con un disco duro con el que no sabemos qué hacer, tan sólo necesitaremos un cable para conectarlo y una carcasa para convertirlo en disco duro externo. Si hablamos de los discos duros de ordenador que van dentro de la caja, también es posible. Dada la limitada memoria interna de nuestro televisor, puede ser de gran utilidad para grabar contenido o simplemente para alojar nuestros vídeos. También podremos usarlo como unidad de almacenamiento externo para nuestro ordenador, pudiendo guardar copias de seguridad, archivos que deseamos conservar, etc.
En tiendas especializadas u online, podemos encontrar carcasas para convertir en discos duros externos los discos duros de un PC o portátil, por muy poco dinero.
Un factor relevante, será el tamaño del HDD, siendo los más populares los de 2,5 y 3,5 pulgadas. También podemos encontrar carcasas para discos SSD de 2,5″ SATA, SSD M.2 SATA y SSD M.2 NVME.
Por lo tanto, tendremos que tener en cuenta estos aspectos antes de adquirir una caja externa para nuestro antiguo disco duro.

Una vez conseguimos una carcasa compatible, será tan fácil como abrirla y conectar el disco al adaptador. La inmensa mayoría cuentan con las instrucciones del fabricante, lo cual será más sencillo, pero la operación nos llevará como mucho un par de minutos. Después de cerrarla, ya sea con tornillos o con el sistema de pestañas, estará casi lista para usar.
Siguiente paso, el formateo
El siguiente paso, igual de fácil pero obligatorio será: formatear el disco duro. Si estaba anteriormente en uso en un ordenador, posiblemente use un formato o sistema de archivos incompatible con nuestra Smart TV. No debe importarnos, ya que es posible conectarlo a un ordenador mediante USB y darle formato es muy sencillo.
Eso sí, tendremos que tener en cuenta que dependiendo del uso al que lo vayamos a destinar, el tipo de formato será distinto.
Eso sí, debemos tener en cuenta que al formatearlo perderemos los datos almacenados, además de que al cambiar el formato, su almacenamiento se borra por completo. Aunque hay muchos modelos de Smart TV que ofrecen formatear desde su sistema y se adapta a la perfección a los requisitos de este, si vamos a utilizar el disco duro externo como almacenamiento portátil para ordenadores, ya hemos dicho que el formato de la unidad deberá ser diferente.
Si el sistema de nuestra Smart TV, no es capaz de formatear la unidad de almacenamiento externa, podemos usar un ordenador para hacerlo en formato exFAT o NTFS: FAT32 es mejor descartarlo, por sus limitaciones en el tamaño de archivos que podemos copiar. Esto podemos hacerlo en Windows, haciendo clic derecho sobre el disco deseado en el «Explorador de Archivos», luego haremos click en «Formatear», incluso podremos asignarle un nombre a la unidad para reconocerla mejor cuando la conectemos. Si usamos un Mac, deberemos utilizar la opción «Utilidad de discos».
Ahora, a probarlo y darle uso
Sea para utilizarlo en una Smart TV, para grabar nuestros programas o películas, o también para usarlo en un ordenador, para guardar copias de seguridad o archivos que deseamos tener a buen recaudo, después de darle el formato adecuado, sólo nos quedará probarlo.
De esta forma, podremos contar con un disco duro que ya no usábamos o íbamos a dejar de hacerlo, como soporte de almacenamiento externo para la función que deseemos.

Conclusión
En resumen, un disco duro que ya no se utiliza puede tener una segunda vida útil en una amplia variedad de aplicaciones creativas y prácticas. Desde su uso como almacenamiento externo para copias de seguridad, hasta su transformación en un servidor doméstico conectándolo al router o un dispositivo de entretenimiento multimedia, las posibilidades son numerosas.
Además, reciclar y reutilizar estos dispositivos no sólo es beneficioso para el medio ambiente, sino que también puede proporcionarnos soluciones económicas y eficientes para diversas necesidades tecnológicas.
«Al explorar y aprovechar estas opciones, podemos maximizar el valor de nuestros recursos tecnológicos y contribuir a un futuro más sostenible».


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