Las fechas navideñas, cumpleaños o cualquier otra fecha señalada, es un momento en el que probablemente los menores a quienes apreciamos, serán obsequiados con un smartphone, ordenador, tablet, portátil, consola, etc. El primero de su vida y que marcará su entrada en el apasionante mundo de la tecnología (Internet, redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea, juegos, etc.). Una nueva experiencia para ellos, pero que no está libre de riesgos. En esta publicación y aprovechando las fechas en las que nos encontramos, vamos a hablar de cómo proteger a los adolescentes ante el uso de esta tecnología.
Introducirse en Internet puede ser una experiencia fascinante y beneficiosa para adolescentes y niños, pero también un espacio lleno de riesgos si no se usa de forma adecuada. Desde encontrarse con contenidos inapropiados, hasta la posibilidad de ser víctimas de acoso en línea, el universo digital plantea una serie de desafíos que requieren de los padres que tomen un papel activo en su vigilancia.
Comprender dichos riesgos y actuar de manera proactiva, es esencial para garantizar la seguridad en línea de nuestros menores. En este artículo, vamos a abordar aspectos clave para proteger a los menores en el entorno digital, tanto si es su iniciación, como si ya llevan un tiempo usándola.
Principios básicos para el uso de Internet
Debemos empezar por entender que es imperativo, establecer normas claras sobre cómo los menores y adolescentes, deben navegar en Internet. Configurar reglas les ayuda a desarrollar hábitos seguros y responsables al usar las redes sociales, blogs o cualquier plataforma digital.
A continuación, vamos a repasar algunos puntos que deberíamos tener claros los adultos y que deberíamos hacer entender a nuestros menores, ante el uso de las nuevas tecnologías:
- No compartir información personal: nunca debemos publicar datos como dirección, número de teléfono o nombre completo en nuestros perfiles.
- Evitar encuentros con personas desconocidas: bajo ninguna circunstancia, deben reunirse con personas que hayan conocido en línea y no conozcan de nada.
- Bloquear usuarios sospechosos: si alguien les hace sentir incómodos o acosa, deben saber cómo bloquear y reportar ese contacto. Comunicarlo a su entorno familiar o personas de confianza, es lo aconsejable.
- Pensar antes de publicar: debemos enseñarles a reflexionar sobre las posibles consecuencias que puede tener lo que comparten en línea.
- No descargar contenido sin permiso: restringir la descarga de aplicaciones o archivos que puedan contener malware, aplicaciones o contenido pirateado, etc.
- Control financiero: nunca deben tener acceso directo a tarjetas de crédito para compras en línea. Cualquier transacción deben realizarla bajo supervisión de un adulto.
El hecho de establecer estas normas desde el principio, ayuda a prevenir problemas mayores a largo plazo. Es fundamental también, que los adultos eduquen a los adolescentes sobre los riesgos asociados, como el robo de identidad o el ciberacoso, para que comprendan la importancia de seguir estas reglas.

EL valor de mantener una comunicación abierta
El hecho de mantener una comunicación fluida entre adultos y menores, es la piedra angular de cualquier esfuerzo para garantizar su seguridad en Internet. Independientemente de la edad, siempre es un buen momento para hablar sobre los peligros del mundo digital.
Diversos y fiables estudios, demuestran que los menores entre 8 y 14 años son especialmente vulnerables, ya que están más expuestos a problemas como el ciberacoso, el grooming o acoso sexual a menores, basado en establecer una relación de confianza a través de medios informáticos o fundamentalmente en chats y redes sociales, y como no, la adicción a videojuegos.
Abordando estos temas de manera abierta y honesta, los adultos fortalecemos el vínculo con nuestros menores y fomentamos un entorno donde se sientan cómodos compartiendo sus inquietudes.
Consejos para minimizar los riesgos

Explorar en Internet conjuntamente
Si dedicamos tiempo a explorar en Internet conjuntamente con nuestros hijos, es una excelente forma de supervisar su actividad en línea mientras creamos un ambiente de confianza. Visitar juntos sus sitios web preferidos, no sólo fomenta el diálogo, sino que también nos ofrece la oportunidad de enseñarles a identificar las señales de peligro.
Con quién está interactuando
Resulta crucial poder conocer con qué personas interactúan en Internet. Con mucha frecuencia, se da la situación de que los adolescentes consideran a quienes conocen en línea como amigos, aunque en realidad podría tratarse de extraños con intenciones maliciosas. Enseñarles a ser cautelosos y a compartir sólo con aquellas personas que conocen en la vida real, es vital.
Establecer ciertos límites y reglas
Definir horarios para el uso de Internet y limitar el tiempo que pasan frente a las pantallas, es fundamental para prevenir problemas como la dependencia tecnológica. Además, es importante establecer normas claras sobre qué tipo de contenido pueden compartir y cómo deben interactuar con otros usuarios.
Configurar correctamente los ajustes de privacidad
Debemos asegurarnos de que las cuentas en redes sociales de nuestros hijos, tengan las configuraciones de privacidad adecuadas. Revisar las herramientas para denunciar abuso y explicarles cómo utilizarlas en caso de necesidad. Empoderar a los adolescentes mediante este conocimiento, resulta clave para su autodefensa en línea.
Papel de los padres en la educación digital
No sólo debe enfocarse la educación digital y los buenos hábitos de uso en los menores, sino también en los mayores. Es vital mantenerse informados sobre los riesgos y las herramientas disponibles para proteger a nuestros menores en el entorno digital. Desde el uso de programas de control parental hasta la asistencia de expertos en ciberseguridad, existen múltiples recursos que nos pueden ayudar.
Además, es importante predicar con el ejemplo. Si los adultos no respetamos las normas digitales y practicamos buenos hábitos en Internet, nuestros menores serán más propensos a imitarlos. Moderar el uso del móvil o evitar publicar compulsivamente, son algunos de los pequeños cambios en el comportamiento de los adultos que pueden tener un gran impacto.
Un acompañamiento constante y enfoque educativo adecuado, permiten que los menores disfruten de los beneficios de Internet sin poner en riesgo su bienestar y seguridad.
Pero, con nuestros mayores también
Aunque este artículo esté enfocado a orientar a nuestros menores en su introducción en el mundo de las nuevas tecnologías, no debemos olvidar que en numerosas ocasiones, también somos responsables de que nuestros mayores se introduzcan en su uso.
Por lo tanto, todo lo mencionado en esta publicación, debería aplicarse también a nuestros mayores, cuando en numerosas ocasiones, somos nosotros quienes les animamos o facilitamos su incursión en el mundo de las nuevas tecnologías.

Conclusión
La protección en Internet y redes sociales, es una responsabilidad compartida que requiere colaboración. Es fundamental educar a menores y adultos, sobre los riesgos y las mejores prácticas para navegar de manera segura en línea. Las herramientas de control parental y las configuraciones de privacidad deben utilizarse de manera efectiva para limitar el acceso a contenido inapropiado y proteger la información personal.
Además, es crucial fomentar el diálogo abierto y continuo sobre las experiencias en línea, creando un ambiente de confianza donde las personas se sientan cómodas compartiendo cualquier preocupación. Las empresas tecnológicas también deben asumir un papel activo en la creación de plataformas más seguras, implementando medidas de seguridad robustas y políticas claras para la protección.
En resumen, la protección en el entorno digital es un esfuerzo constante que requiere atención y adaptación a medida que las tecnologías y las amenazas evolucionan. Sólo a través de una vigilancia proactiva y una educación continua podemos garantizar un espacio en línea seguro y positivo para las futuras generaciones y mayores no iniciados.


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