Seguramente alguna vez nos hemos preguntado, si realmente es seguro pulsar el famoso botón de “cancelar suscripción”, cada vez que nos llega un correo. La tentación de liberar nuestra bandeja de entrada de promociones, newsletters o spam es irresistible. No obstante, hay que conocer los riesgos de hacer clic en «Cancelar suscripción», sobre todo en lo que respecta a problemas de seguridad. No debemos olvidar que, el correo electrónico es la puerta de entrada favorita tanto para empresas legítimas como para ciberdelincuentes. Por eso, entender los riesgos asociados a la cancelación de suscripciones y saber cómo protegerse, es fundamental para cualquier usuario, sea principiante o tenga experiencia en el mundo digital.
La costumbre de localizar y hacer clic en “cancelar suscripción”, “darse de baja” o “unsubscribe” en la parte final del mensaje ha hecho que muchas personas actúen sin pensarlo. Pero ello no siempre garantiza que dejaremos de recibir correos. De hecho, puede ser desencadenante de nuevas molestias e incluso, amenazas más serias.
Principalmente, nos referimos a aquellos correos que recibimos una y otra vez, sin haberlo solicitado o entran asiduamente en la bandeja de Spam. No es lo mismo, que cancelar la suscripción a listas de correo que en su día aceptamos, pero que ya no nos interesa seguir recibiendo información.
Los principales riesgos de hacer clic en ‘Cancelar suscripción’, según los expertos en ciberseguridad, es clara: al hacer clic en ese tipo de enlaces, abandonamos el entorno protegido de nuestro gestor de correo y entramos en la “web abierta”. Según un estudio de DNSFilter citado por The Wall Street Journal, uno de cada 644 clics en enlaces de “cancelar suscripción” nos lleva a una web maliciosa. Un riesgo bastante alto.
El peligro más habitual es que, al pulsar el enlace, simplemente estemos confirmando a los remitentes que nuestra dirección de correo está activa y, por tanto, somos susceptibles de recibir más spam.
Pero, no es lo único que puede pasar: algunos enlaces son trampas diseñadas para recopilar datos personales, robar credenciales, instalar virus o ransomware en nuestros dispositivos e incluso extorsionar en el futuro. El propio enlace puede hacerse pasar por la web real de una empresa, pero en realidad, es una imitación perfecta para intentar engañarnos y obtener información confidencial.

Principales riesgos al hacer clic en Cancelar suscripción
Vamos a repasar los riesgos que corremos al hacer clic en ‘Cancelar suscripción’ en ciertos mensajes, especialmente en aquellos no solicitados o cuyo remitente no reconocemos:
- Confirmación de actividad: Cuando pulsamos el enlace de baja, podemos estar diciendo al remitente o ciberdelincuente, que nuestra cuenta está activa y supervisamos los emails que nos llegan. Con ello, se puede multiplicar la recepción de spam.
- Robo de datos personales y credenciales: Muchas páginas a las que nos dirige el enlace de baja pueden solicitar que rellenemos nuestra dirección de correo, contraseña u otros datos. Si aparece esta situación, lo más probable es que sea un intento de phishing.
- Instalación de malware: Algunos enlaces sirven como puerta de entrada para virus, troyanos, spyware o ransomware, que pueden infectar nuestros dispositivos, si nuestro navegador o sistema operativo son vulnerables.
- Creación de perfiles para campañas de estafa: Los atacantes pueden recopilar cada interacción para construir una base de datos de víctimas, a quienes después dirigir campañas de phishing o extorsión personalizada.
- Redirecciones a webs falsas: Es frecuente encontrar páginas que imitan servicios conocidos (bancos, tiendas, plataformas), donde intentarán engañarnos para que introduzcamos datos sensibles.
- Pérdida de privacidad y rastreo: Los correos sospechosos pueden contener «píxeles espía», que rastrean incluso si hemos abierto el mensaje, ayudando a los remitentes a recoger información sobre nuestra actividad, ubicación y otros datos personales.
En muchos países, existen leyes que obligan a las empresas a ofrecer la opción de darse de baja. Sin embargo, estos requerimientos sólo se aplican a compañías legítimas. Los spammers y ciberdelincuentes, no respetan las leyes: su único objetivo es recopilar información o distribuir malware. Por ello, los enlaces de baja en correos no solicitados rara vez cumplen su promesa. No sirven de nada, o peor aún, nos redirigen a trampas.
¿Cómo podemos protegernos de estos riesgos?
Frente a este escenario, es natural que nos preguntemos qué opciones tiene un usuario medio para mantener su correo limpio sin exponerse. Existen alternativas seguras y sencillas para reducir el spam y gestionar las suscripciones, como pueden ser:
- Utilizar el sistema de baja integrado de nuestro proveedor de correo: Servicios como Gmail, Outlook, Yahoo o iCloud han implementado en su interfaz botones automáticos que nos permiten darnos de baja de listas de correo. Normalmente, están en la parte superior o junto al remitente, y el proceso se realiza dentro del entorno seguro del proveedor, sin redireccionarnos a webs externas.
- Marcar los mensajes sospechosos como spam: Si identificamos un email dudoso o no solicitado, simplemente debemos marcarlo como “correo basura” o “spam”. De esta forma, el sistema aprenderá a filtrar futuras comunicaciones similares, y esta acción no confirma nuestra actividad ante los atacantes.
- Bloquear remitentes persistentes: Si un remitente no para de enviarnos mensajes, podemos bloquearlo desde la configuración de nuestro gestor de correo, impidiendo que futuros correos lleguen a nuestra bandeja principal.
- Usar direcciones desechables o secundarias: Una estrategia efectiva es contar con una dirección de email sólo para registros en promociones, tiendas, foros o descargas. Así, nuestra cuenta principal permanece protegida y, si la secundaria comienza a recibir mucho spam, podemos ignorarla o eliminarla sin que nuestra dirección de email principal, quede expuesta.
- Configurar reglas o filtros automáticos: La mayoría de gestores nos permiten crear reglas para que los mensajes de ciertos remitentes o con palabras clave específicas, vayan directamente a la papelera o a una carpeta secundaria.
- Mantener actualizado nuestro software y navegador: Muchas infecciones ocurren por vulnerabilidades que los atacantes explotan. Actualizar los sistemas reduce significativamente estos riesgos.
- Activar capas de protección adicionales, como el filtrado DNS: Algunos servicios bloquean el acceso a webs peligrosas desde el navegador, creando una barrera extra frente a enlaces sospechosos.

Identificar un enlace de baja seguro
No todos los correos con enlace de baja son peligrosos. Empresas legítimas suelen emplear mecanismos estándar y nunca solicitarán datos confidenciales al intentar darnos de baja. Sin embargo, es crucial que siempre verifiquemos la autenticidad del remitente y el contenido del mensaje. Algunos correos maliciosos pueden parecer legítimos a primera vista pero, en realidad, están diseñados para robar nuestra información personal o infectar nuestros dispositivos con malware. Por ello, si recibimos un correo que solicita confirmar nuestra baja, debemos asegurarnos de acceder directamente al sitio web de la empresa, en lugar de hacer clic en enlaces incluidos en el mensaje. Mantenerse alerta es esencial para proteger nuestra información. Algunas señales de alerta, pueden ser:
- El correo procede de un remitente desconocido o no relacionado con servicios que hayamos utilizado anteriormente.
- El enlace nos pide nuestra contraseña o información confidencial para completar la baja.
- El diseño del sitio que aparece al hacer clic imita marcas conocidas con errores de ortografía, URLs extrañas, falta de certificados https u otros detalles sospechosos.
- El enlace redirige a múltiples páginas, antes de mostrarnos la opción de «cancelar la suscripción».
En caso de duda, no debemos hacer clic en enlaces del propio correo. Es recomendable que busquemos el nombre del servicio en nuestro navegador y accedamos a nuestra cuenta desde la página oficial, para gestionar desde allí nuestras preferencias.
¿Bloquear, marcar como spam o eliminar directamente?
La estrategia más efectiva dependerá de cada caso. Por lo general, bloquear y marcar como spam ayuda a entrenar los filtros del sistema, evitando que recibamos futuros correos similares. Eliminar puede ser útil para una limpieza rápida, pero no previene futuros problemas ni refuerza la protección de nuestra cuenta.
Debemos recordar que, al bloquear remitentes, estos no son notificados y no sabrán si nuestra cuenta está activa o no, lo que aumenta nuestra privacidad frente a spammers persistentes.
El deseo de mantener nuestra bandeja de entrada limpia, puede impulsarnos a tomar soluciones rápidas que, en realidad, comprometen nuestra seguridad y privacidad. Pensar antes de hacer clic y desconfiar de enlaces sospechosos es fundamental para protegerse. Utilizar las herramientas de nuestro proveedor, gestionar nuestra suscripciones en sitios oficiales y adoptar buenos hábitos digitales, es la mejor estrategia para mantener nuestros datos seguros y reducir el spam. La batalla contra los correos no deseados no se gana en un solo clic, sino con sentido común y tecnología aplicada día a día.
*Imagen de cabecera obtenida mediante el uso de IA por STI 2020®


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