Ciberseguridad en las comunicaciones

¿Qué es la Superficie de Ataque y cómo gestionarla?

En ciberseguridad, ¿qué se conoce como superficie de ataque?

Una superficie de ataque, es el conjunto de puntos de entrada, físicos o digitales, que pueden ser utilizados por un atacante para acceder a un sistema. Esto incluye desde puertos abiertos en servidores hasta usuarios con contraseñas débiles, pasando por APIs expuestas, correos electrónicos, redes WiFi, dispositivos IoT, incluso empleados desprevenidos.

Los vectores de acceso pueden clasificarse en dos tipos:

  • Superficie de ataque digital: comprende los activos conectados a Internet como servidores web, aplicaciones, servicios en la nube, APIs, etc.
  • Superficie de ataque física: hace referencia a accesos físicos a dispositivos, servidores, oficinas o instalaciones.

Cada nuevo sistema, usuario o integración añade complejidad, aumentando el riesgo. Por esta razón, la gestión del attack surface debe ser continua y proactiva.

Importancia de conocer la superficie de ataque

No se puede proteger lo que no se ve. Muchas organizaciones descubren vulnerabilidades sólo después de sufrir un incidente. Tener un conocimiento claro de la superficie de ataque nos permite:

  • Detectar puntos débiles antes que los atacantes.
  • Priorizar parches y actualizaciones críticas.
  • Mejorar la respuesta ante incidentes.
  • Cumplir con normativas como el RGPD o ISO 27001.
  • Evitar daños reputacionales o financieros.

Además, contar con herramientas modernas como puede ser  DarknetSearch, permiten monitorizar exposiciones en tiempo real.

Conocer y reducir las superficies de ataque, tanto para particulares, empresas u organizaciones, resulta de vital importancia para la protección.

Componentes de una superficie de ataque

Una superficie de ataque, está compuesta por múltiples elementos. A continuación, detallamos los más comunes:

  • Credenciales expuestas en breaches (brechas de seguridad) o dark web.
  • Sistemas con software desactualizado.
  • Servicios en la nube mal configurados.
  • APIs abiertas sin autenticación.
  • Dominios abandonados o no monitorizados.
  • Equipos BYOD (Bring Your Own Device), de uso particular también por el personal de una empresa u organismo.
  • Red interna con segmentación insuficiente.

Cada uno de ellos, puede ser un punto de entrada para un actor malicioso.

Un caso real

En el año 2022, un jóven de 18 años consiguió acceder a los sistemas internos de Uber, usando credenciales filtradas y luego moviéndose lateralmente por la red. Esta brecha fue posible gracias a lo siguiente:

  • Uso de contraseñas reutilizadas.
  • Acceso a scripts con credenciales hardcodeadas (incrustar de manera visible y directa en el código fuente o sistema, los nombres de usuario y contraseñas usados para la autenticación).
  • Falta de MFA (autenticación multifactor), en sistemas internos.

Esto es una muestra clara de que una superficie de ataque amplia puede tener consecuencias devastadoras, ya que permite a los atacantes explorar múltiples vectores y encontrar vulnerabilidades que de otro modo podrían haber permanecido ocultas.

No nos cansamos de informar, sobre la importancia que tiene la Autenticación multifactorial (MFA o 2FA), para proteger el acceso a nuestras cuentas o sistemas, con mayores garantías para nuestra información.

¿Cómo podemos reducir la superficie de ataque?

Reducir la superficie de ataque no significa eliminar servicios, sino gestionarlos de forma inteligente. Estas acciones resultan fundamentales:

  1. Realizar un inventario completo de los activos digitales.
  2. Aplicar el principio de menor privilegio.
  3. Implementar MFA en todos los accesos críticos.
  4. Auditar permisos de forma periódica.
  5. Utilizar herramientas de ataque surface management.
  6. Segmentar las redes para contener movimientos laterales.
  7. Monitoriza actividades y comportamientos inusuales.

Estas medidas, combinadas con buenas prácticas de concienciación, nos pueden ayudar a cerrar puertas antes de que alguien intente abrirlas, lo que resulta fundamental en la prevención de situaciones indeseadas.

Al implementar protocolos de seguridad claros y fomentar la comunicación constante entre los miembros del equipo, no sólo aumentamos nuestra capacidad para anticiparnos a los problemas, sino que también creamos un ambiente donde todos se sienten responsables y empoderados para actuar.

Además, la formación continua y la capacitación en temas de seguridad son elementos clave que contribuyen significativamente a consolidar estas estrategias, asegurando que todos estén alineados y preparados para responder ante cualquier eventualidad que pudiera comprometer la integridad de nuestras operaciones.

Consejo: realizar checklist

Para ello, podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Los sistemas están actualizados?
  • ¿Se realizan auditorías de seguridad regularmente?
  • ¿Se ha implementado MFA en todos los accesos?
  • ¿Tenemos controlado qué activos están expuestos en Internet?
  • ¿Se monitorizan fugas de datos en la dark web?

Si la respuesta es “no” a más de dos preguntas, nuestra superficie de ataque podría ser excesiva.

Diferencia entre superficie de ataque y superficie de explotación

A menudo se confunden estos términos, pero no significan lo mismo:

  • Superficie de ataque: comprende todos los puntos potenciales de acceso.
  • Superficie de explotación: está compuesta por aquellos puntos que pueden ser aprovechados efectivamente por un atacante.

Reducir la superficie de ataque disminuye la probabilidad de explotación, pero ello no garantiza la ausencia de vulnerabilidad.

Monitorización y herramientas clave

La gestión de la superficie de ataque no es una tarea única. Debe ser continua. Hoy en día, existen herramientas de Attack Surface Management (ASM) que permiten:

  • Identificar nuevos activos expuestos.
  • Detectar configuraciones inseguras.
  • Recibir alertas tempranas ante riesgos emergentes.

Toda empresa u organización tiene superficie de ataque

Desde una startup de 3 personas, hasta una entidad bancaria, pasando por una empresa u organismo multinacional, toda organización conectada a Internet tiene superficie de ataque. Lo importante es conocerla, medirla y reducirla progresivamente.

Según un estudio, para 2026, el 60 % de las empresas adoptará herramientas de Attack Surface Management como parte de su estrategia de ciberseguridad. Además, el 95 % de las brechas de seguridad están relacionadas con errores humanos, configuraciones pobres y falta de visibilidad.

El factor humano es considerado el eslabón más débil en ciberseguridad.

Conclusión

Saber qué es una superficie de ataque es el primer paso para proteger tu organización. A mayor conocimiento, menor riesgo, y entender la superficie de ataque permite identificar y evaluar las vulnerabilidades potenciales que podrían ser explotadas por amenazas externas.

Un enfoque proactivo, sumado a herramientas modernas y actualizadas, permite gestionar de manera eficiente estos vectores de ataque, y es esencial implementar políticas de seguridad que incluyan la formación continua del personal.

La colaboración entre los departamentos de TI y de seguridad es fundamental para desarrollar una estrategia integral que abarque tanto la prevención como la respuesta ante incidentes de seguridad, asegurando así la salvaguarda de los datos y activos críticos de la empresa.


Descubre más desde STI 2020 ®

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.