Victorian woman in blue dress sharing notes with a humanoid robot in a study room with scientific equipment

IA en 2026: reflexiones de Ada Lovelace

Ada Lovelace, considerada como la madre de la informática, matemática y colaboradora de Charles Babbage, ya dejó escrito en sus notas sobre la Máquina Analítica que aquel prototipo de ordenador mecánico «no tiene pretensiones de originar nada».

Es decir, la máquina hace lo que los humanos le instruyen, ni más ni menos. Por tanto, esa distinción planteada mucho antes de que existieran los chatbots, sigue en el centro del debate sobre la IA en el año 2026.

¿Qué quiso decir Ada Lovelace?

Ada Lovelace trabajó con Charles Babbage en el desarrollo teórico del primer diseño conceptual de un ordenador de propósito general, siendo la primera en escribir, sobre lo que hoy conocemos como un algoritmo. Sus notas de 1843, incluían reflexiones técnicas y advertencias sobre las capacidades de estas máquinas.

Conviene señalar que su argumento era preciso, sobre el dispositivo que era capaz de manipular símbolos siguiendo unas reglas, lo que lo hacía capaz de trabajar con cualquier cosa expresable de forma formalizada: música, palabras, estructuras lógicas. Pero, insistía en que dicho proceso no equivalía a originar ideas, sino que el ingenio ejecutaba conceptos producidos por la inteligencia humana.

Lo que hoy conocemos como «objeción de Lovelace«, significa que las máquinas amplifican y combinan patrones existentes, donde el origen de los datos, los objetivos y las reglas son humanos. Los modelos de lenguaje generativos de 2026 son capaces de generar texto, imágenes o código que parecen creativos, pero operan dentro del espacio definido mediante su entrenamiento y las decisiones del equipo que los desarrollaron, al menos en la actualidad.

Ada Lovelace, considerada la madre de la informática por desarrollar el primer algoritmo de programación, hace dos siglos.
Ada Lovelace, es considerada la madre de la informática tras desarrollar el primer algoritmo de programación, hace casi dos siglos. Hoy, su conocimiento y predicción, sigue vigente y aplicable a la IA.

Algo a lo que Turing no puso objeción

Alan Turing, abordó un siglo después la objeción en su trabajo Computing Machinery and Intelligence (1950), donde presentó «la objeción de Lady Lovelace». Su enfoque no pretendía refutarla, sino matizarla: un sistema capaz de aprender puede generar resultados que sorprendan a sus programadores, pareciendo así originar algo nuevo. El debate aún sigue abierto e investigadores en 2026, discuten sobre la creatividad emergente, cuando los modelos de lenguaje producen combinaciones inesperadas.

Otros expertos, señalan que dichos comportamientos inesperados no cambian el marco, sino que ocurren dentro de una arquitectura de datos y funciones de recompensa. Por esta razón, no existe a día de hoy un consenso científico, sobre dónde está exactamente esa línea, pero la pregunta formulada por Ada Lovelace sigue estando en el centro de la discusión más relevante sobre los límites de la IA.

Volver a leer lo expresado por Ada Lovelace hoy, ayuda a calibrar mejor el entusiasmo y el miedo, que rodean a la IA. Los modelos actuales son herramientas potentes, pero no son agentes con intenciones propias, lo que los hace más dependientes de las decisiones humanas.

Ello no los hace menos relevantes ni menos capaces de causar daño, sino que los hace más dependientes de las decisiones humanas que los gobiernan. El verdadero peligro reside en cómo se organizan las personas que las diseñan, qué datos la alimentan y los mecanismos existentes para corregirla cuando falla.

Ada Lovelace lo escribió antes de que existiera el transistor o los chatbots. Pero el sector, con su capacidad tecnológica, aún no lo ha resuelto.

* Imagen de cabecera creada mediante IA por STI 2020 ®.


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