En un mundo donde los asistentes virtuales, como Alexa, Siri o el asistente de Google, entre otros, son comunes en los hogares y su uso aumenta, surge la preocupación por la privacidad y si estos dispositivos escuchan más de lo que se piensa. En este artículo vamos a explorar su funcionamiento y las medidas que se deben tomar para poder proteger nuestra privacidad.
¿Cómo funcionan los asistentes virtuales?
Los asistentes virtuales se activan al detectar ciertas frases específicas o predeterminadas como «Oye Siri», o bien «Ok Google», permaneciendo en un estado de escucha pasiva. Un algoritmo local se encarga de buscar patrones acústicos de la palabra de activación. A continuación, los comandos se envían a la nube para poder generar respuestas más precisas y personalizadas, según nuestras peticiones.
Dudas sobre la privacidad
Existen casos donde grabaciones de asistentes virtuales han causado reacciones públicas. Uno de los más notorios ocurrió en 2019, cuando un contratista de Google filtró grabaciones del Asistente de Google a medios belgas, revelando conversaciones sensibles. La autoridad de protección de datos de Bélgica exigió a Google suspender la revisión humana de dichas grabaciones.
Otro caso reciente involucra a una criminóloga que descubrió que su dispositivo grabó audios sin la palabra de activación «Alexa». Un estudio de la Universidad Ruhr de Bochum y el Max Planck Institute documentó mil activaciones involuntarias entre 11 dispositivos de diferentes fabricantes, destacando los problemas de activación accidental de los asistentes virtuales.

Proteger la privacidad
Como hemos podido comprobar, proteger la privacidad al utilizar asistentes virtuales es fundamental y hay varias acciones que podemos llevar a cabo, para asegurarnos de que nuestros datos estén bajo control. Entre ellas podemos encontrar:
- Configurar la privacidad: una opción es ajustar la configuración de privacidad directamente en el dispositivo. Los asistentes virtuales como Alexa, Siri y el asistente de Google, permiten a los usuarios modificar cómo se recopila y utiliza la información.
- Desactivar las grabaciones: es posible desactivar la opción de almacenar las grabaciones de voz. Aunque puede limitar la funcionalidad del asistente, es una forma efectiva de asegurar que las interacciones no sean registradas.
- Control de terceros: algunas plataformas permiten controlar qué aplicaciones de terceros pueden acceder a los datos del asistente virtual. Por ello, es recomendable revisar y ajustar estos permisos regularmente para minimizar los riesgos.
- Revisar el historial: otra medida importante es la revisión periódica del historial de interacciones. La mayoría de asistentes virtuales permiten a los usuarios acceder a un registro de todas las interacciones que han tenido con el dispositivo. A través del historial, podemos eliminar grabaciones antiguas o configurar la eliminación automática.
- Revisar permisos: limitar el acceso a micrófono, cámara y contactos solo a lo estrictamente necesario.
- Configurar la retención de datos: eligiendo opciones que minimicen el almacenamiento de conversaciones y borrar historiales periódicamente.
- Usar una autenticación fuerte: activar la verificación en dos pasos y usar contraseñas únicas y fuertes, para las cuentas vinculadas.
- Preferir la transparencia: eligiendo aquellos servicios que expliquen claramente qué datos recopilan y cómo los usan.
«Los asistentes virtuales nos abren puertas a la eficiencia; la privacidad debe ser la llave que nos aporte una mayor seguridad. Usarlos es un acto de confianza; proteger nuestros datos, un acto de responsabilidad.»


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