Tras sufrir la Península Ibérica un apagón eléctrico general el pasado lunes día 28, que afectó integramente al suministro en España, Andorra y Portugal (territorio peninsular), que tardó alrededor de 18 horas en restablecerse por completo, surgen ahora los temores sobre qué podría pasar si se interrumpen las conexiones submarinas que permiten el acceso a Internet y las comunicaciones en gran parte del planeta. No, no es una teoría conspirativa, es un riesgo real y sobre el que las grandes operadoras de telefonía y acceso a Internet ya piensan.
Las operadoras más importantes como son Movistar, Orange y Vodafone, así como otras operadoras europeas, han enviado una carta en la que han manifestado su preocupación. Creen que se debería comenzar a prepararse, ante un posible evento inesperado, en el que pudiésemos quedar totalmente desconectados, en lo que a telecomunicaciones se refiere.
Y es que, ya han definido como sospechosos los ataques que ha realizado Rusia en el cableado submarino de fibra óptica que resulta crucial para poder mantener los servicios que ofrecen las empresas de telecomunicaciones. Por ello, un grupo de operadoras ha decidido enviar una carta abierta a la OTAN con la intención de hacerles ver que podríamos estar ante un riesgo inminente. Riesgo que, tal y como indican, no sólo afectaría a Europa, sino también al resto del mundo.
una prioridad absoluta
La carta enviada por las operadoras, se puede leer pinchando este enlace, pero vamos a resumir algunos de los puntos más importantes de la misma. En lo que hacen especial hincapié Telefónica, Orange, Vodafone y otras empresas, es en que la protección de la red tiene que ser considerada una prioridad máxima. Según indican, proteger la infraestructura actual, preparada para redirigir el tráfico a través de distintas vías en caso de que se produzca algún tipo de situación crítica, tiene que ser algo fundamental.
Por esta razón, piden a la OTAN y a los gobiernos, que se preparen como sea necesario, para aportar esa protección. Ello permitirá que, en el caso de ocurrir una situación compleja, las operadoras puedan asegurar que las comunicaciones sigan activas. Además, mientras se redirige el tráfico a unos cables que estén en funcionamiento, bajo este modelo actual, los técnicos podrían reparar los que se hayan averiado y mantener estable la red, en todo momento.
Para evitar sorpresas, las operadoras solicitan a los gobiernos y a la OTAN, que tomen la decisión de clasificar los cables submarinos de fibra como una infraestructura crítica. Eso haría que, contaran con la protección y medidas de seguridad necesarias, para garantizar que no sufran ningún tipo de problema. Ello, ayudaría también a que los procesos se simplifiquen y que toda la burocracia se reduzca, a fin de poder gestionar mejor la integridad de los cables.

COLABORACIÓN NECESARIA
Además de solicitar dicha protección adicional y simplificación de procesos, las operadoras piden tanto a la OTAN como a Europa en general, que comiencen a colaborar más estrechamente. Piden que, no sólo se coordinen para monitorizar el cableado submarino, sino que también, compartan inteligencia relacionada con posibles amenazas u otros factores relacionados. Insisten en la importancia de unirse para garantizar que los cables submarinos estén protegidos y que, de esta forma, se beneficie toda Europa y el resto del mundo, de la capacidad operativa de los mismos.
Además, piden a los gobiernos que colaboren con las operadoras en el desarrollo de nuevas medidas y en el establecimiento de las prácticas más adecuadas en situaciones de riesgo. Pese a que Vodafone cuenta con una enorme cantidad de cableado submarino que se ocupa de proporcionar conexiones de fibra, el resto de operadoras, también cuentan con una importante presencia. Al fin y al cabo, todo depende de su estabilidad y de que puedan seguir utilizándolos sin problemas. Por esta razón, se pone en el punto de mira a Putin y a Rusia en general, debido a que, en los últimos tiempos, han aumentado sus ataques a este tipo de cables.
Desde el Reino Unido, también le enviaron hace poco tiempo a Putin, un mensaje claro advirtiéndole que sabían lo que estaba intentando y que no dudarían en proteger su país a cualquier coste. Ahora el enfoque debe ser más global y garantizar, con esfuerzo y colaboración, que las conexiones a Internet de todos los usuarios europeos no se vean cortadas sin previo aviso.

Aunque puedan existir diferencias entre distintos países y no siempre se pongan de acuerdo en la toma de ciertas decisiones, es de imaginar que no habrá ninguna nación que ponga obstáculos a la hora de proteger los cables. Esta es una prioridad general, que acabará siendo fundamental para que las comunicaciones se puedan mantener de manera conveniente. Las operadoras saben que hay mucho en juego y por ello, harán todo lo posible para proteger esta importante infraestructura. Pero, ello no evita que ante una situación inesperada, se puedan producir problemas a nivel global. Por ello, las empresas del sector de las telecomunicaciones quieren que los países estén preparados.
De momento, la OTAN no se ha pronunciado, aunque se espera que termine proporcionando al cableado submarino la importancia que tienen a la hora de garantizar que la red siga estando activa en todos los países. Puesto que hay una enorme cantidad de cables submarinos, protegerlos no es una tarea fácil y están a merced de los caprichos belicistas de algún que otro gobernante.


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